Dé el mejor ejemplo.
Los niños aprenden e imitan el comportamiento de los adultos, especialmente el de sus padres, por ello, se dice que las actitudes se adquieren, no se enseñan. En otras palabras, lo que usted haga será una enseñanza mucho más efectiva que lo que usted diga. Como padres el rol es especialmente importante, porque los hijos observan cada movimiento y escuchan cada palabra. En la forma que mostramos respeto a los demás y así como los tratamos, mostramos cómo queremos que los otros nos traten a nosotros. Cuando calumniamos a otros, mostramos irrespeto por un compañero de trabajo, o cometemos cualquier acto de tipo inmoral estamos mostrando comportamientos que afectan negativamente a los hijos. Con nuestro ejemplo podemos alentar o disminuír su fe en nosotros. Si usted vive de acuerdo a un alto standard de respeto, sus hijos también vivirán de esa forma.
“Ustedes como hijos amados de Dios, procuren imitarlo. Traten a todos con amor, de la misma manera que Cristo nos amó y se entregó por nosotros, como ofrenda y sacrificio de olor agradable a Dios”. Efesios 5:1